Posteado por: jbohigas | enero 15, 2013

2012 fue el noveno año más caliente desde 1880.

Científicos del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA (GISS por su nombre en inglés), dieron a conocer un análisis reciente en el que encuentran que 2012 es el noveno año más caliente a escala global desde 1880, año a partir del cual ha sido posible obtener una medida confiable de la temperatura media global. También encuentran que los nueve años más calientes se registraron en este siglo.

Diferencia entre la temperatura promedio 2008-2012 y la temperatura promedio 1950-1980. Los colores azules indican que la temperatura anual es menor que el promedio, mientras que los colores rojos indican que la temperatura anual es mayor. El valor numérico de la diferencia de temperaturas esta dado en la barra que está inmediatamente debajo.  Fuente: NASA Goddard Institute for Space Studies.

Diferencia entre la temperatura promedio 2008-2012 y la temperatura promedio 1950-1980. Los colores azules indican que la temperatura anual es menor que el promedio, mientras que los colores rojos indican que la temperatura anual es mayor. El valor numérico de la diferencia de temperaturas esta dado en la barra que está inmediatamente debajo. Fuente: NASA Goddard Institute for Space Studies.

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Este análisis se basa en datos climáticos de más de mil estaciones meteorológicas distribuidas en el planeta, observaciones satelitales de la temperatura en la superficie del mar y mediciones realizadas en centros de investigación ubicados en Antártida.

En 2012, la temperatura promedio fue de 14.6 grados Celsius, medio grado más que a mediados del siglo XX y 0.8 grados por encima del valor que tuvo en 1880.

Los científicos enfatizan que el ascenso de temperatura está claramente relacionado con el ascenso de las emisiones de gases invernadero producidas por las actividades humanas, a pesar de que los patrones climáticos siempre producen fluctuaciones anuales en la temperatura media global.

En 1880 la concentración atmosférica de bióxido de carbono era aproximadamente igual a 285 partes por millón. En 1960, la concentración de bióxido de carbono medida en el observatorio de Mauna Loa ya había llegado a 315 partes por millón. En la actualidad es de más de 393 partes por millón, la mas elevada en los últimos 650 mil años .

La extensión de la capa de hielo que cubre el Océano Ártico a fines de verano, disminuye 12% cada década y en 2012 registro su menor valor.  Por otro lado, el nivel del mar ha estado aumentando 3.2 milímetros anuales, mientras que la isla de Groenlandia perdió cerca de 100 mil millones de toneladas de hielo, más del doble que en 1996.

 

Posteado por: jbohigas | noviembre 1, 2012

ENERGÍAS RENOVABLES: BIENESTAR SIN CAMBIO CLIMÁTICO

ENERGÍAS RENOVABLES: BIENESTAR SIN CAMBIO CLIMÁTICO

Joaquín Bohigas

Casi todos nuestros antepasados tuvieron una vida corta y difícil, incluso en grandes civilizaciones como el Imperio Romano, del que queda, entre otras cosas, gran parte de nuestro idioma, el Coliseo y sus magníficos acueductos. Pero el agua que corría por los acueductos sólo llegaba a baños, letrinas y fuentes públicas y a las residencias de la minoría aristocrática. La “clase media” romana vivía hacinada en edificios de departamentos de tres o cuatro pisos, en decenas de pequeños cuartos que sólo empleaban para dormir. Los mejores edificios tenían una fuente de agua y una letrina comunal en el patio central. La mayor parte de la población, trabajadores libres y esclavos, vivía en peores condiciones. La sanidad era terrible. Se ha calculado que morían trescientos de cada mil bebés recién nacidos y que los que sobrevivían tenían una expectativa de vida de tan sólo 25 años. En la actualidad, Afganistán tiene la mayor mortandad infantil, 122 por cada mil nacimientos, y Chad la menor expectativa de vida al nacer, apenas 49 años.

Letrina pública romana en la ciudad de Ostia. Un sistema de drenaje llevaba los desperdicios a la Cloaca Máxima. Algunas letrinas eran gratuitas. Todas se aprovechaban para socializar.

Tiempos pasados no fueron mejores. Las condiciones medias de vida en los países más atrasados son mucho menos malas que las que había en el próspero Imperio Romano y que empeoraron con su caída y la llegada del obscurantismo religioso: “Destruiré la sabiduría de los sabios y el entendimiento de los inteligentes desecharé”, escribió San Pablo en una de sus cartas.

Bienestar en nuestra era: ciencia, tecnología e hidrocarburos

La miseria medieval europea duró casi mil años, hasta que un creciente intercambio comercial dio a conocer los escritos de brillantes filósofos de la antigua Grecia. De la historia celebramos grandes batallas, viajes e insurrecciones, pero los sucesos que produjeron una notable mejoría en nuestro bienestar físico y mental están directamente relacionados con la educación, la ciencia y la tecnología, empezando por la imprenta de Gutenberg en 1449, que inició la explosiva y democrática difusión de ideas que es parte esencial de nuestra cultura. Un siglo después, en 1543, se publica “Sobre las Revoluciones de las Esferas Celestes”, obra póstuma de Copérnico con la que categóricamente se demuestra la jerarquía del método científico sobre otras formas de razonamiento, como el sentido común. En 1687, Newton publica los “Principia”, el trabajo científico más importante que se haya escrito por el enorme efecto que tuvo en nuestra comprensión de la realidad y capacidad para emplearla en beneficio propio, entre otras cosas, para extraer energía de la naturaleza utilizando la máquina de vapor inventada por Watt en 1776 y construir la primera refinería de petróleo en 1861.

Evolución del ingreso personal real en Inglaterra entre 1260 y 2000 (Gregory Clark, 2007. A Farewell to Alms: A Brief Economic History of the World).

Con el tiempo, el progreso científico y tecnológico produjo una notable mejoría en las condiciones de vida. Por ejemplo, en términos reales, el ingreso personal en Inglaterra se mantuvo casi constante entre 1200 y 1800, pero desde entonces se multiplicó casi diez veces a pesar de que la población pasó de 8.5 a 53 millones. Esta radical transformación del nivel de vida es en gran medida debida a que la ciencia y la tecnología hicieron posible la extracción y transformación en energía de bastas reservas de carbón, petróleo y gas, producidas por la gradual descomposición de materia orgánica durante centenas de millones de años.

Relación entre el Producto Interno Bruto por habitante (Banco Mundial, 2010) y consumo personal de energía en 27 países, medido en la energía contenida en un barril de petróleo (OCDE, 2010). El círculo verde y rojo es para México.

Existe una relación estrecha entre bienestar y uso de energía. En promedio, los habitantes de los países ricos disponen de hasta 50 veces más energía que los que viven en los más pobres, que a su vez consumen más que la que usaba la gran mayoría del pueblo en el Imperio Romano. Como es de esperar, la expectativa de vida al nacer también aumenta con el consumo de energía y, entre paréntesis, la honestidad es menor en las naciones que menos uso hacen de ella. La Organización de las Naciones Unidas agrupa numerosas variables sociales, culturales y económicas asociadas al bienestar, en un Índice de Desarrollo Humano que mejora con el uso anual de energía por persona, hasta llegar a la contenida en unos 20 barriles de petróleo. A partir de esta cifra, un mayor uso de energía no se traduce en mayor bienestar, sino en más consumo superfluo, más vanidad.

Relación entre el Índice de Desarrollo Humano (ONU, 2010) y consumo personal de energía en 27 países (OCDE, 2010). El círculo verde y rojo es para México. Las líneas verdes muestran que el bienestar no mejora apreciablemente ya que se consume una energía equivalente superior a 20 barriles de petróleo.

Gracias a la ciencia, la tecnología y la enorme cantidad de energía que extraemos del carbón, el petróleo y el gas natural, nunca habían sido mejores las condiciones de vida de miles de millones de seres humanos. Pero hay dos razones por las que esto no puede durar y existe el riesgo de retornar a las precarias condiciones en las que, con enormes dificultades, sobrevivió la mayor parte de nuestros antepasados.

¿Próxima escasez de carbón, gas natural y petróleo?

Desde hace más de un siglo, las reservas de hidrocarburos se están explotando con excesiva intensidad. Éstas tardan millones de años en regenerarse y tarde o temprano empezarán a escasear. Pero no se sabe exactamente cuando, aunque desde 1885 se viene diciendo que el fin de la era del petróleo está por llegar. La realidad es que continuamente se descubren cuencas de hidrocarburos, ahora hablan del subsuelo del Océano Ártico; se encuentran otras formas en las que la naturaleza los almacena, como las arenas de brea; se inventan y perfeccionan técnicas extractivas, como el rompimiento del subsuelo; y las reglas del mercado convierten en redituable la explotación de cuencas que antes eran incosteables. Tal parece que hay carbón, petróleo y gas natural para al menos otros cien años, aunque se intensifique el consumo. La escasez de hidrocarburos aun no es un motivo por el que urja desarrollar otras fuentes de energía.

Pronóstico de la Agencia Internacional de Energía (2010) sobre el futuro de las reservas de petróleo.

La inminente amenaza del cambio climático

Mucho más apremiante es el problema del cambio climático, probablemente el más trascendental en la historia de la humanidad. Se deriva de la producción excesiva de gases que dejan pasar la luz del Sol, pero atrapan el calor que escapa de la superficie de la Tierra, como en un invernadero. El gas “invernadero” más abundante es el bióxido de carbono que se produce quemando hidrocarburos, principalmente para electricidad y transporte. En el último siglo, la temperatura atmosférica, oceánica y terrestre ha aumentado casi un grado al elevarse entre 30 y 35% la concentración de gases invernadero. Si no adoptamos nuevas políticas y cambiamos nuestros hábitos, es probable que la temperatura aumente 3 o más grados al terminar este siglo, lo que ocasionaría graves sequías, más eventos climáticos extremos, mayor incidencia de epidemias y menor producción de alimentos. Las consecuencias serán más difíciles e imprevisibles mientras más aumente la temperatura. Según el Director de la Agencia Internacional de Energía, una organización a la que le interesaba poco este tema,  “bajo las políticas actuales … se duplicarán las emisiones de CO2 en 2050 … aumentando seis grados más la temperatura global … ocasionando serias penurias económicas y ambientales a las próximas generaciones … un legado que no deseamos dejar”.

El acelerado deshielo del Océano Ártico durante este verano y el insólito embate del huracán Sandy en la costa oriental de Estados Unidos, son eventos que no debemos tomar a la ligera. Existe la posibilidad de un colapso global de la civilización. Para evitar esta catástrofe, urge reducir drásticamente la emisión de gases invernadero y utilizar otras fuentes de energía, preferentemente aquellas que sean limpias y renovables.

El 16 de septiembre la superficie congelada del Océano Ártico llegó a su mínimo histórico, apenas 3.41 millones kilómetros cuadrados. La línea amarilla representa el promedio de la extensión mínima del Océano Ártico en los últimos 30 años. Cada año deja de congelarse una superficie equivalente a la del estado de Baja California (imagen NASA).

Bienestar para el futuro: energía renovable en Baja California

¿Qué implica el reto de implementar un sistema de producción de energía basado en recursos renovables? Consideremos el caso de Baja California, donde se ha discutido el tema por varios años (Quintanilla y Fischer, La Energía Eléctrica en Baja California y el Futuro de las Renovables, UABC 2003) y existe una ley sobre el mismo desde hace siete meses. El estado no tiene agua suficiente para producir grandes cantidades de energía hidráulica o biocombustibles, pero sí cuenta con energía geotérmica, solar y eólica en abundancia, además de ciudades para extraer energía de la descomposición de los deshechos orgánicos confinados en sus basureros.

La energía geotérmica se ha usado desde hace cuatro décadas y hoy produce cerca de la tercera parte de la electricidad que se consume en el estado. El resto de la energía eléctrica se genera principalmente con gas natural y usa el equivalente a unos cuatro millones de barriles de petróleo anuales. Adicionalmente, el transporte estatal cada año quema otros quince millones de barriles de petróleo.

No parece que vaya a cambiar significativamente la producción de la planta geotérmica de Cerro Prieto, la mayor del mundo, ni que estén  buscando otras fuentes geotérmicas en la región. Siendo así, ¿existen recursos eólicos y lumínicos suficientes para substituir la energía “sucia” que se produce quemando 19 millones de barriles de hidrocarburos anuales en Baja California? Afortunadamente, sí. Como sucede con frecuencia, los estadounidenses parecen estar más informados y su Laboratorio Nacional de Energía Renovable (NREL) ha elaborado un par de mapas que resumen el gran potencial estatal en energía eólica y solar.

Mapa resaltando las regiones de alto potencial para aprovechar energía solar térmica (NREL, 2007).

Como en la mayor parte del estado, en la ciudad de Mexicali rara vez hay una nube. Del mapa del NREL se puede estimar que sus casi 13 mil hectáreas reciben el equivalente a unos 190 millones de barriles de petróleo anuales de energía solar, una cantidad impresionante. Si la décima parte de la superficie de Mexicali, los techos de sus casas y edificios, fuera cubierta con celdas fotovoltaicas de eficiencia moderada, la ciudad produciría la décima parte de la energía “sucia” que el estado consume en electricidad y transporte, seguramente más que la que sus habitantes emplean para refrigerar sus casas durante los meses más tórridos. Más aun, la propiedad de esta gigantesca planta se distribuiría entre los trescientos mil usuarios de energía eléctrica que hay en la ciudad. Desafortunadamente, su instalación tendría un costo relativamente alto, cerca de 1,400 millones de dólares o cuatro mil dólares por vivienda (Energy Information Administration, Annual Energy Outlook 2010), cantidad a la que hay que sumar el importe de instalaciones, residenciales en su mayoría, que almacenen energía para atender la demanda durante la noche y en días nublados.

Hay opciones más económicas. Por ejemplo, si la energía solar se usa para calentar el vapor que mueve las turbinas que producen electricidad, la reconversión energética costaría 40% menos. Por este motivo, en California decidieron invertir fuertemente en plantas eléctricas termo solares. Al terminar la década tendrán más de veinte, con una capacidad de generación que duplicará la existente en Baja California.

Mapa resaltando las regiones de alto potencial para aprovechar energía eólica (NREL, 2004).

Y según el gobierno de Estados Unidos, un sistema eléctrico basado en energía eólica podría costar menos de la mitad que uno que sólo emplee celdas fotovoltaicas. Hay mucha energía eólica en las partes altas de las sierras que corren a lo largo de la península (Bohigas y Núñez 2010, RMexAA 46, 89) y Sempra Energy está por montar 52 aerogeneradores cerca de La Rumorosa y tiene permiso para instalar otros mil en los municipios de Tecate y Ensenada. Desde hace algún tiempo el gobierno estatal opera el Parque Eólico La Rumorosa, donde cinco aerogeneradores producen alrededor del 0.3% de la electricidad o menos de una milésima parte de la energía sucia que se consume en el estado. De esta cifra se deduce que hacen falta de tres a cinco mil aerogeneradores para producir toda la energía que actualmente se consume en electricidad y transporte en Baja California, ya que los vehículos eléctricos utilizan menos de la mitad de la energía que las ineficientes carcachas que hoy circulan por sus calles.

Zona concesionada al proyecto eólico de Sempra Energy. Más en http://futurocostaensenada.wordpress.com/2010/09/22/proyecto-eolico-“energia-sierra-juarez”/.

Parque Eólico La Rumorosa. El estado de Baja California es el propietario y operador de esta planta eólica.

Energía renovable, ¿por qué se hace tan poco?

Los ambientalistas son uno de los grupos sociales más alarmados por el cambio climático. Sorprendentemente, también son de los que más se resisten a proyectos específicos de energía renovable, quizá porque estos no son particularmente atractivos desde el punto de vista paisajístico y ecológico y porque la mayor parte de ellos parece estar más atenta a efectos locales e inmediatos, como el de los aerogeneradores en aves y murciélagos. Estas preocupaciones son legítimas, positivas. Pero hay que asumir que nada es gratuito y tener presente que las energías renovables son indispensables para preservar el bienestar del que disfrutamos y evitar o reducir los efectos de la catástrofe climática que nos acecha y que amenaza todos los nichos ecológicos.

Por otro lado, a nivel mundial son pocas las políticas de gobierno que promuevan inversiones públicas y privadas en energías renovables. Gracias a ello, el precio nominal de la construcción, operación y mantenimiento de plantas eólicas y solares es mucho mayor al de cualquier planta eléctrica basada en la combustión de hidrocarburos. Una parte importante del problema es que los precios nominales de las industrias asociadas a combustibles fósiles están muy por debajo de sus costos reales, porque éstas gozan de generosos subsidios y, sobre todo, pueden socializar todos los gastos debidos a la acumulación de efectos nocivos que la combustión de hidrocarburos tiene en la salud, el medio ambiente y el clima. El futuro de todos está en entredicho mientras sigan prevaleciendo políticas que privilegian a los pocos afortunados que poseen estas industrias.

No hay limitaciones científicas o tecnológicas que impidan transformar la industria de la energía. Si hay una gran resistencia política, que pretende ser respetable disfrazándose en “argumentos” económicos. Hay que derrotarla eliminando la diferencia entre costos reales y precios en toda actividad asociada a hidrocarburos, estableciendo disposiciones fiscales y subsidios que propicien inversiones a todas las escalas en cualquier tipo de energía renovable y, sobre todo, haciendo entender que las energías renovables son la única alternativa que tenemos para evitar un catástrofe climática con un nivel de vida medianamente digno.

Posteado por: jbohigas | septiembre 4, 2012

Se deshiela el Océano Ártico (y se nos hiela el corazón)

El hielo que cubre la superficie del Océano Ártico normalmente releja el 80% de la luz solar, por lo que contribuye a mantener el frío polar y a moderar el clima. Durante el invierno, la superficie congelada del Océano Ártico alcanza su mayor extensión, que era de unos 16 millones de kilómetros cuadrados en el 2000. En el verano, el hielo se derrite y la superficie congelada del Océano Ártico se reduce al mínimo, que era cerca de 8 millones de kilómetros cuadrados hace 12 años. A diferencia del hielo, el agua absorbe cerca del 90% de la luz solar.

Si la temperatura global se mantuviera constante, los valores máximos y mínimos de la superficie congelada del Océano Ártico variarían muy poco. Debido al calentamiento global, la superficie helada del Océano Ártico es cada vez menor tanto en invierno como en verano. Particularmente en verano, por la cantidad de energía que absorbe el agua.

En estos momentos el hielo cubre menos de 4 millones de kilómetros cuadrados. Nunca había habido tan poco hielo en el Océano Ártico. Puede ver la imagen actualizada del deshielo del Océano Ártico en: http://nsidc.org/arcticseaicenews/

¿Hacia el fin de la historia?  

Joaquín Bohigas Bosch

A fines de agosto de 2012, “la superficie de hielo que cubre el Océano Ártico llegó al mínimo registrado por observaciones satelitales … se redujo a 4.10 millones de kilómetros cuadrados … 70,000 kilómetros cuadrados menos que el 18 de septiembre de 2007” (National Snow and Ice Data Center, agosto 27, 2012). Es probable que a mediados de septiembre se haya achicado otro medio millón de kilómetros cuadrados, siete veces la superficie del estado de Baja California. También es concebible que en un par de décadas deje de haber hielo en el Océano Ártico durante el verano, mucho antes de lo que predicen los modelos más pesimistas del cambio climático. El futuro tiene prisa.

Bajo aguas poco profundas del Océano Ártico, yacen más de 90 mil millones de barriles de petróleo y aun mayores depósitos de gas natural. Ya los han empezado a extraer, porque este clima relativamente benigno – aguas abiertas en verano y hielo delgado durante el invierno – facilita la instalación y operación de plataformas y redes submarinas de tuberías. Barcos de gran calado ya transitan por la región y se espera que por sus aguas veraniegas navegue una fracción creciente del comercio marítimo entre Asia, Europa y la costa oriental de Estados Unidos. En algún momento será común la presencia de embarcaciones pesqueras dedicadas a explotar los bancos de peces que durante centenas de miles de años, pero no por mucho tiempo más, han sido la base alimenticia de los animales más emblemáticos del círculo polar: focas, narwhales, morsas, osos, ballenas.

Algunos magnates universales y estadistas de los países “co-propietarios” del Océano Ártico, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Noruega y Rusia, probablemente están de plácemes con esta noticia, contabilizando los enormes dividendos que podría dejarles la explotación de este mundo virgen. Por el contrario, la noticia es terriblemente deprimente para muchos de nosotros, pues ratifica las peores expectativas del cambio climático y quizá presagia, ahora sí, el inquietante quebranto de nuestra civilización, ¿el fin de la historia?

Este alarmante descongelamiento no ha ameritado un solo encabezado periodístico y apenas ha sido mencionado en algunos noticieros de radio y televisión y las secciones más olvidadas de los grandes diarios. En poco tiempo nos han habituado a vivir en el mundo del calentamiento global, trivializando sus efectos y minimizando sus riesgos y la urgencia con la que tiene que ser atendida esta extraordinaria crisis universal. En palabras del Director de la Agencia Internacional de Energía, una organización que no está dedicada a temas ambientalistas:  “bajo las políticas actuales … se duplicarán las emisiones de CO2 en 2050 … aumentando seis grados más la temperatura global … ocasionando serias penurias económicas y ambientales a las próximas generaciones … un legado que no deseamos dejar” (R. H. Jones. Londres, 25-04-2012).

Esta mortal indiferencia es consecuencia del manejo que se le ha dado a la crisis financiera desatada en 2007, que puso en evidencia que el sistema político está bajo el control de una oligarquía financiera interesada en rescatar sus bancos y mantener en operación sus corporaciones más rentables, sin importar los costos sociales y ambientales que pueda haber. Lo vemos en el manejo que le han dado a la llamada crisis del euro y en los debates del proceso electoral estadounidense, en el que, entre otras cosas, no se menciona el cambio climático y la sobreexplotación de los recursos naturales. Es entendible, ya que el motor del capitalismo es el continuo crecimiento de la economía, circunstancia que eventualmente será incompatible con los recursos finitos de nuestro planeta, asunto del que prefieren no hablar.

La ciencia, la tecnología y la energía que extraemos de los hidrocarburos, han hecho posible el bienestar del que disfrutamos, inédito en la historia de la Humanidad. Parece increíble, pero las condiciones de vida en la deslumbrante Roma Imperial eran mucho peores que en los países más pobres de la actualidad: la mortandad infantil era tres veces mayor que la que hay en Afganistán y la expectativa de vida de un romano era de apenas 25 años. Pero este relativo lujo también nos ha orillado a una catástrofe climática, porque la principal causa del calentamiento global es la combustión de estos hidrocarburos.

Afortunadamente, es posible preservar nuestra calidad de vida sin trastornar el clima, cosechando una cantidad inagotable de energía de la luz que nos llega del sol, de la circulación del aire y del agua y del calor que almacena nuestro planeta. Existe la ciencia y la tecnología para realizar esta transformación en un par de décadas, pero nos dicen que las energías renovables no son rentables y que primero es necesario amortizar el capital invertido en las industrias de la energía y del transporte. No dicen que el capital que desean amortizar es de unos pocos y que cuando hablan de rentabilidad se refieren a sus márgenes de ganancia. Parece inconcebible, pero la Humanidad se puede ir al carajo porque las energías renovables no son suficientemente provechosas para el minúsculo grupo de oligarcas que dirige el mundo. Esta es la verdadera madre de todas las crisis.

La irremediable e irrecuperable pérdida del clima

Antonio Sarmiento Galán

No existen puntos de posible comparación; no se trata de conflictos bélicos, epidemias en salud o caídas de las bolsas. No nos encontramos preparados, histórica y psicológicamente, para entender lo que significa; de ahí que ésta sea una de las razones por las que muchos se rehúsan a aceptar que está ocurriendo.

Lo que estamos presenciando aquí y ahora, es la transformación de la física de la atmósfera de este planeta. Tres semanas antes de la fecha en la que usualmente el hielo marino en el Ártico alcanza su extensión mínima, su derretimiento ha roto el récord alcanzado en el 2007 (NSIDC 2012). La tasa diaria de pérdida de hielo es ahora 50% más alta que en el 2007: 99,029 kms2 ahora versus 62,976 en el 2007 (CCR 2012); por lo contrario, el sentido diario de pérdida no puede cuantificarse tan fácilmente.

 

El Ártico se ha estado calentando aproximadamente al doble de la velocidad  de lo que lo ha hecho el resto del hemisferio norte y ello se debe en parte, a que el fenómeno ahí se auto-perpetúa, es decir, a medida que el hielo se derrite, se expone el obscuro mar debajo y la radiación solar que previamente era reflejada por el hielo, es absorbida aumentando la temperatura del mar.

Esta enorme disolución, tanto de hielo como de certidumbre, está ocurriendo de manera mucho más rápida que la predicha por los científicos, tanto que uno de ellos ha dicho “Me siento como si todo lo que yo aprendí, se ha vuelto repentinamente obsoleto”(ASI 2012). En el último reporte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) publicado en 2007, notó que “… en algunas de las proyecciones, el hielo marino del Ártico durante el final del verano desaparece casi por completo al final del siglo XXI” (IPCC, 2007).

Éste fue uno de los pronósticos más extremos entre los que hizo el panel y sin embargo, la predicción ahora es la de que el hielo desaparecerá en esta década o la siguiente a más tardar (Maslowski 2009, Wadhams 2011, Laxon 2012).

Como debería ya ser parte del dominio público, las predicciones del IPCC tienden a ser conservadoras; ello se debe parcialmente a la sorprendente cantidad de gente fuera del ámbito científico que tiene que aprobarlas antes de que se publiquen. Aunque ha habido ocasiones – como la estimación de la velocidad con que desaparecerán los glaciares en los Himalayas – en los que el panel ha exagerado el caso, parece que dichas ocasiones serán superadas numéricamente por aquéllas en la que el panel ha subestimado el problema.

El deshielo también dispersa otra creencia, la de que las partes templadas del planeta – aquéllas en donde la mayoría de las naciones ricas están localizadas – serían menos y posteriormente impactadas, mientras que las naciones pobres serían las primeras y peor golpeadas. El reciente conocimiento sobre la forma en la que la destrucción del hielo marino del Ártico afectará el norte de Europa y de América, sugiere que dicha creencia es falsa: un artículo reciente muestra que es probable que el calentamiento del Ártico sea responsable de los extremos que han venido golpeando a las naciones otrora templadas (Francis y Vayrus 2012).

La corriente polar del norte, cuyo viento tiene una amplitud de varios cientos de kilómetros, viaja hacia el este alrededor del hemisferio y funciona como una barrera que separa el tiempo frío y húmedo del norte del clima tibio y seco del sur. Muchas de las variaciones en el tiempo son causadas por grandes meandros viajantes – u ondas de Rossby – en esta corriente. El artículo muestra que el calentamiento del Ártico frena las ondas de Rossby y las vuelve más pronunciadas y amplias; en lugar de continuar avanzando rápidamente, el tiempo se atasca. Las regiones al sur del meandro atorado esperan la lluvia durante semanas o meses; mientras que las regiones al norte o debajo del meandro, esperan la terminación de la lluvia por lapsos similares. En lugar de una benigna sucesión de días soleados y chubascos, se tienen sequías o inundaciones. Durante el invierno, un meandro profundo y lento puede conectar a las regiones templadas con el clima polar, arrastrando hielo y nieve hacia el sur, lejos de su rango usual. Este mecanismo alcanza a explicar el desplazamiento a patrones climáticos sostenidos – y por lo tanto, extremos – alrededor del hemisferio norte (Peterson et al. 2012, Hanen et al. 2012).

Es difícil predecir lo que acontecerá en Europa y Norteamérica este invierno y el próximo verano a la luz del deshielo récord, pero es poco probable que sea algo placentero. Este récord representa una pérdida cercana al 30% del promedio a largo plazo de hielo marino en el Ártico; cuando dicha pérdida suba a 50, 70 o 90%, los impactos serán probablemente peores. Los gobiernos nada hacen, salvo abandonar cualquier pretensión de responder a la crisis ambiental durante la cumbre de la Tierra en junio y mirar fija y estúpidamente como se derrite el hielo del que tanto dependemos. Nada – o peor que nada: su única respuesta inequívoca ala captura del petróleo y los peces que éste expone.

Las compañías que causaron el desastre se encuentran peleando entre ellas para lucrar con el deshielo. El 26 de agosto, la petrolera Shell solicitó una extensión a su período de perforaciones exploratorias en el mar de Chuckchi, en la costa noroeste de Alaska (LAT 2012). Ello aumentaría la enorme presión de sus operaciones justo en el momento cuando el hielo se forma de nuevo y cualquier derrame que ocasionasen quedaría atrapado ahí mismo. La compañía petrolera rusa Gazprom está aprovechando el enorme deshielo para intentar perforar en el mar Pechora al noreste de Murmansk. Después de convertir sus tierras árticas –en la república Komi– en el delta nigeriano del norte (repetidos derrames de petróleo en la tundra son abandonados sin remediación alguna, Burwald 2012), Rusia quiere extender su industria a uno de los ecosistemas más frágiles en el mundo, donde el hielo, las tormentas y la obscuridad hacen casi imposible la descontaminación.

Desde hace algunos días, algunos activistas de Greenpeace se han encadenado al buque de suministro de Gazprom, impidiendo que la torre de perforación opere (GP 2012). Esta gente esta interviniendo en donde los gobiernos se han retraído y fallado. Los primeros ministros del Reino Unido y Noruega firmaron en junio un acuerdo para “habilitar el desarrollo sostenible de energía en el Ártico”(JS 2012). En dicho acuerdo, ‘desarrollo sustentable’, por supuesto, significa perforar en busca de petróleo.

¿Será así como lo vean nuestros descendientes? Que destruimos las benignas condiciones que hacían posible un mundo lleno de maravillas y no contentos con ello ¿aprovechamos la oportunidad para amplificar los daños? Por supuesto que todo mundo podrá clamar que se actuó persiguiendo otras metas o que de plano nada se hizo pues las otras inmediateces de la vida parecían ser más importantes. Pero, a menos que finalmente respondamos, los resultados ocurrirán con la misma seguridad con la que ocurrirían si nosotros los hubiésemos buscado.

¿Estupidez? ¿Codicia? ¿Pasividad? Palabras que se evaporan tan rápido como las comparaciones. El hielo marino, esa plataforma sólida y estable de la que ahora descubrimos tanto depende, se evapora en el aire. Las legítimas aspiraciones a la paz, la prosperidad y el progreso, seguirán irremediablemente el mismo camino.

Posteado por: jbohigas | junio 6, 2011

Recetario astronómico para un buen clima

Recetario astronómico para un buen clima*

En la mayor parte del sistema solar el clima es horroroso. Y no solo me refiero a Mexicali. Por ejemplo, en Venus la temperatura es de 462 grados durante todo el año y en todos lados, hay una persistente lluvia ácida, casi la totalidad de la atmósfera es de bióxido de carbono y prácticamente no hay agua líquida. Parece una burla llamarlo planeta del amor. El clima tampoco es agradable en Marte. Con 96% de bióxido de carbono y casi nada de oxígeno, la atmósfera es irrespirable. Tiene muy poca agua, abunda el polvo con consistencia de talco y su temperatura puede llegar a -90 grados, suficiente para congelar pingüinos.

 

Imagen del cráter Gusey en Marte, tomada por el vehículo de exploración Spirit. A la derecha se puede ve una colina que está a 7 u 8 kilómetros. El polvo produce el color rojizo de la atmósfera. (NASA/JPL/Cornell).

A diferencia de los demás planetas y satélites del sistema solar, en la Tierra el clima ha sido exquisito durante miles de millones de años, de modo que la vida ha podido prosperar en un ambiente relativamente estable y benigno. ¿A qué se debe esta enorme suerte? Son muchos los factores que han contribuido, empezando por el Sol.

Para un buen clima, una estrella como el Sol: longeva, estable, no muy caliente y en un vecindario tranquilo

El Sol empezó a brillar hace aproximadamente 4,500 millones de años. Su luminosidad era 30% menor, pero fue suficiente para que mil millones de años después aparecieran los primeros seres vivos, unas minúsculas criaturas que fueron la especie dominante durante tres mil millones de años. Hace 540 millones de años la evolución natural se aceleró y “súbitamente” (en escalas geológicas) se multiplicó el número de especies, dando lugar a plantas y animales increíblemente sofisticados, como el que frecuentemente está pegado al televisor. Durante este tiempo el brillo del Sol apenas aumentó 10% y en los próximos 5 mil millones de años que le quedan su brillo se duplicará. Sin esta longeva estabilidad hubiera sido imposible que el clima terrestre fuera y continúe siendo tan benévolo. Pero no es suficiente.

El brillo de muchas estrellas a menudo cambia bruscamente, incluso en cosa de días. Otras producen demasiada radiación ultravioleta, teniendo un efecto pernicioso en las atmósferas planetarias y en los seres vivos que pudieran vivir ahí (¡cero bronceados!). También hay estrellas que expulsan periódicamente grandes cantidades de materia a altas velocidades, un aluvión que difícilmente podría resistir nuestra frágil atmósfera. Y las tres cuartas partes de las estrellas coexisten en parejas o tripletes, de modo que la luz que reciben y absorben las atmósferas de los planetas que giran alrededor de ellas puede variar mucho en poco tiempo, trastornando el clima. Finalmente, una gran cantidad de estrellas está en regiones de la galaxia en donde son relativamente “frecuentes” (en términos cosmológicos) inmensas explosiones estelares que vaporizan las atmósferas de planetas situados a años luz a la redonda. Afortunadamente, el Sol es una estrella aislada que no cambia de brillo bruscamente, produce poca radiación ultravioleta, expulsa relativamente poco material y ha estado en un vecindario galáctico sosegado. El clima no sería lo que es, nosotros no estaríamos aquí, de no haber sido así. Todas estas condiciones, que comparten otras 100 millones de estrellas en la galaxia, son necesarias para que haya un buen clima. Pero tampoco son suficientes. Es el momento de considerar a nuestro planeta.

La nebulosa del Cangrejo contiene la envolvente expulsada por una estrella que explotó como supernova en los primeros días de julio de 1054, según consta en registros chinos y árabes. Las supernovas llegan a igualar el brillo de diez mil millones de estrellas y se ha calculado que pueden destruir la capa de ozono de la atmósfera si explotan a menos de 25 años luz de la Tierra. Al cabo de varios miles de años la nebulosa trastorna severamente una región de hasta 100 años luz alrededor de la estrella que explotó. No hay indicios de que el clima terrestre haya sido afectado por una supernova (Imagen compuesta del telescopio espacial Hubble, NASA).

Para un buen clima, un planeta como la Tierra: en un buen lugar, de buen tamaño, con un manto protector y un día no muy largo

El agua se vaporiza o congela estando demasiado cerca o lejos de un cuerpo caliente como el Sol. Hay una zona intermedia alrededor del Sol, en donde es posible la existencia simultánea de agua líquida, vapor y hielo, a la que llamamos zona habitable porque la primera es esencial para los seres vivos y necesaria para regular y estabilizar las condiciones atmosféricas. Es posible que Venus haya rozado la zona habitable cuando el Sol era joven. Es probable que Marte vaya a estar en esta zona en unas centenas de millones de años, cuando el brillo solar aumente 20% o 30%. Pero la Tierra siempre ha estado en la zona habitable y seguirá ahí durante otro par de miles de millones de años. Una circunstancia afortunada que se suma a la lista de ingredientes requeridos para que el clima sea bueno y duradero. Pero se necesitan otras condiciones favorables.

La zona habitable es la región alrededor de una estrella en donde coexiste vapor de agua, agua líquida y hielo. Se le llama habitable porque se cree que la vida es imposible si no hay agua líquida. En este diagrama se muestra el rango de distancias (la distancia entre el Sol y la Tierra se define como 1) que ocupa esta zona en estrellas de distinta masa con respecto al Sol. Como se puede ver, Venus está fuera de esta zona y Marte apenas la toca. Las estrellas más masivas que el Sol son más calientes, lo que mueve hacia afuera su zona habitable.

La Tierra tiene la masa y el tamaño apropiado, suficiente para que su gravedad retenga su atmósfera sin llegar a aplastar a los que nos nutrimos de ella. La atmósfera y su clima se hubieran escapado si la fuerza de gravedad fuera algunas veces menor. Más aun, la Tierra siempre ha sido geológicamente activa gracias a que la gravedad es suficientemente intensa para mantener fundido el material que tiene dentro, y que al salir empuja y mueve continentes sobre su superficie. Gracias a ello, el clima cambia y la atmósfera se enriquece con las sustancias que expulsan los volcanes y se deshace de las que se produce la biósfera cuando las placas tectónicas se hunden en el interior del planeta. Más aun, es posible que la vida haya empezado en alguna de las fallas que hay en el fondo del océano, de donde sigue saliendo el magma que modifica la geografía terrestre. Mercurio, la Luna y Marte son más pequeños que la Tierra y desde hace tiempo perdieron su atmósfera, se enfriaron y dejaron de tener actividad geológica. La Tierra tuvo el tamaño justo para preservar y enriquecer su atmósfera y clima durante miles de millones de años.

Otras dos requisitos esenciales para el buen clima terrestre, su campo magnético y la duración del día, probablemente resultaron de un evento circunstancial. El campo magnético de la Tierra detiene las partículas de alta velocidad que nos llegan del Sol en un viento incesante. Los seres vivos no hubiéramos podido salir del fondo oceánico para respirar el aire de la atmósfera, de no existir este manto invisible que se revela en espectaculares auroras australes y boreales. La existencia de un clima semejante al nuestro es imposible en planetas con un campo magnético pobre o inexistente, como Mercurio, Venus y Marte. Un buen clima también es imposible en planetas que rotan con demasiada parsimonia o prisa. El día debe tener la duración justa para que la atmósfera se caliente homogéneamente para producir un clima sosegado, del mismo modo que un asador debe girar lentamente pero no demasiado rápido para que los pollos se asen bien. En Venus y Mercurio el día dura cientos de veces más que en la Tierra ¿A qué se debe que en la Tierra, a diferencia de estos planetas, el día sea relativamente corto y el campo magnético excepcionalmente intenso? La probable respuesta es la Luna.

Imagen de una aurora austral, tomada desde la Estación Espacial Internacional el 28 de marzo de 2010, mientras sobrevolaba el Océano Índico. Arriba a la derecha se ve uno de los paneles solares de la estación espacial. La banda verde es radiación que producen las partículas del viento solar cunado chocan con el campo magnético terrestre que, como se puede ver, actúa como un manto invisible que protege a la atmósfera (NASA/JSC).

Para un buen clima, un poco de fortuna: la Luna y la vida

Ninguno de los otros tres planetas que está en la zona habitable se formó con un satélite, pero la Tierra tuvo a la Luna casi desde el principio. Una Luna que, como dice la canción, es “regrandota” comparada con la Tierra. Me explico: la Luna es 3.7 veces más pequeña que la Tierra mientras que Ganímedes, el satélite más grande del Sistema Solar, es 13.6 veces menor que Júpiter. ¿Cómo fue que la Tierra casi siempre tuvo un satélite tan grande? La respuesta más probable es que 200 millones de años después de formarse, tuvo un choque descomunal con otro planeta que se había formado casi al mismo tiempo y a la misma distancia del Sol. Este último, al que hoy llamamos Luna, desde entonces quedó ligado a la Tierra. La presencia gravitacional de la Luna evita que la Tierra gire como un trompo “loco”. Gracias a ello mantiene ángulos de rotación y presesión estables, que desde entonces dieron lugar a las estaciones. Este golpazo también hizo que la Tierra girara más rápidamente (el día duraba 6 horas en ese entonces) y es muy posible que con ello se crearan las condiciones para que tuviera un campo magnético intenso y perdurable. En otras palabras, el accidente circunstancial que nos regaló la Luna también produjo las condiciones que faltaban para que en la Tierra pudiera gestarse el clima que disfrutamos.

La primera atmósfera de la Tierra era rica en helio e hidrógeno. Pronto fue sustituida por una abundante en vapor de agua, bióxido de carbono, amoniaco y otras sustancias expulsadas por volcanes. El vapor se condensó y llovió hasta que se formaron los primeros mares, que terminaron de llenarse con un inmenso número de bolas de hielo, los cometas, que se precipitaron sobre nuestro planeta. Las otras sustancias expulsadas por los volcanes se depositaron en el fondo del nuevo océano, donde mil millones de años después fueron aprovechadas por los primeros seres vivos. Transcurridos otros 800 millones de años, llegaron las cianobacterias para alimentarse de bióxido de carbono y desechar oxígeno, que terminó siendo el segundo elemento más abundante en la atmósfera. Cuatro mil millones de años después de que se formó la Tierra, se multiplicaron las especies y todas ellas contribuyeron a modificar el clima, hasta que la selección natural sin querer le entregó el cuidado del mismo quizá al ser más sofisticado del Universo, el mismo que lee estas palabras.

El ser humano probablemente es el ser vivo que más rápida y radicalmente haya cambiado el clima planetario. Las consecuencias pueden ser terribles para muchos de los seres vivos que habitamos esta finísima capa que cubre la Tierra, a la que llamamos biósfera. Quizá desaparezcan cientos de miles de especies, inclusive la más evolucionada. Pero con toda certeza habrá otras que ocupen los nichos que abandonen, porque la Tierra tiene lo necesario para que el clima siga siendo benévolo con los seres vivos durante al menos dos mil millones de años más.

¿Cuál es entonces el recetario astronómico para tener un buen clima? Una estrella semejante al Sol en un vecindario galáctico tranquilo, un planeta similar a la Tierra que esté situado en una zona donde pueda haber agua líquida y un accidente que produzca una pareja como la que forman la Tierra y la Luna. Se dice fácil, pero deben ser muy pocas las combinaciones afortunadas. Desde luego, probablemente hay millones de estrellas como el Sol que tienen planetas. Pero también hay millones de boletos de la lotería y sólo uno se saca el premio. ¿Acaso seremos el único número afortunado? ¿O habrán otros que en otro lugar y en otro momento podrán escribir estas mismas frases?

* Texto basado en conferencia presentada en el programa Noches del Observatorio, el 3 de Junio de 2011. Joaquín Bohigas Bosch, Investigador. Instituto de Astronomía, UNAM. Ensenada, B.C.

Posteado por: jbohigas | enero 1, 2011

El año más caliente. Hasta ahora.

El periodo comprendido entre enero y noviembre del año que recién dejamos atrás fue el más caliente desde hace al menos 13 décadas. La temperatura media anual de  la superficie terrestre, medida por estaciones meteorológicas situadas en todos los continentes y mares del mundo, fue 0.67 grados centígrados mayor que el promedio entre 1951 y 1980 segun un análisis realizado por científicos del centro Goddard de la NASA (http://data.giss.nasa.gov/gistemp/). Hubo regiones donde el calor fue sofocante. En el centro de Rusia, durante el mes de julio el termómetro llegó a estar 7.6 grados por arriba del máximo registrado. Con el calor llegaron la sequía y cientos de incendios que le costaron a ese país más de 15 mil millones de dólares y la vida de al menos 50 personas. Mientras siga aumentando la temperatura de nuestro planeta, estos eventos extremos se sucederán con más frecuencia e intensidad, con costos económicos y humanos cada vez mayores.

Cambio en la temperatura superficial de la Tierra entre 1880 y 2010, medida en grados centígrados. El valor de referencia (0 grados) es el promedio medido entre 1951 y 1980. Las barras verdes representan el error estimado. Tomada de Hansen et al. 2010, Rev. Geophys. 48. El dato para 2010 no aparece en la gráfica porque se calculó despues de la publicación del trabajo.

En el año que recién dejamos atrás se celebró una cumbre climática en Cancún (COP 16). Produjo media docena de documentos escritos en el lenguaje cifrado de la diplomacia (http://unfccc.int/2860.php), que comprometen a casi nada y a casi nadie. Una vez más quedó sin resolver el punto principal de la agenda: compromisos claros para evitar la catástrofe climática que nos acecha.

¿Por qué es tan difícil llegar a un acuerdo que reduzca drásticamente las emisiones de GEI? Por su gran importancia, es relevante tratar de entender que ha imposibilitado un compromiso por parte de Estados Unidos.

Prácticamente todos los científicos coinciden en que la situación es manejable, siempre y cuando la temperatura global no suba más de dos grados al terminar este siglo. Para ello es necesario que en 2050 se hayan reducido a la mitad las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI). Considerando que en ese año habrá alrededor de 9 mil millones de personas en la Tierra, esto significa que las emisiones de GEI por habitante tendrán que reducirse de 7 a 2.5 toneladas anuales en los próximos 40 años.

En la actualidad, un estadounidense promedio produce casi 25 toneladas de GEI anuales. Para que genere 10 veces menos en 2050, es necesario que esa nación produzca no más de mil toneladas de GEI en ese año, 85% menos que sus emisiones actuales, como propuso Barack Obama al empezar 2009. Esta es la cantidad que ya generan en procesos industriales, agropecuarios, aviación y transporte marítimo. Esto significa que, si se comprometen a combatir seriamente el calentamiento global, en 2050 los estadounidenses no deberán usar petróleo, gas natural y carbón para transporte terrestre, generación eléctrica y calefacción.

Tomada de A. Paviak, American Scientist 98, 448. 2010

Desde el punto de vista tecnológico es un enorme reto, ya que implica mejorar radicalmente la eficiencia de sus redes eléctricas, sus medios y sistemas de transporte y el uso de energía en hogares y edificios públicos, así como transformar casi por completo la industria eléctrica, para basarla en tecnologías que usen fuentes de energía que casi no generen GEI: solar, eólica, geotérmica, hídrica y nuclear. Los países europeos iniciaron esta transformación desde hace tiempo y, desde el punto de vista tecnológico, social, cultural y económico, están mejor posicionados para enfrentar el cambio climático y aprovechar las oportunidades económicas que esta transformación ofrece.

Nueve de las veinte empresas mundiales más rentables son grandes corporaciones petroleras. Generan la mayor parte de sus ganancias en Estados Unidos, cerca de dos billones (dos millones de millones) de dólares en 2009, en donde también gozan de privilegios fiscales excepcionales. Las ganancias se distribuyen entre una privilegiada minoría financiera internacional, en la que predominan ciudadanos estadounidenses. Por otra parte, en un estudio comisionado por el American Petroleum Institute (Price Waterhouse Coopers, septiembre 8 2009), se afirma que la industria del petróleo y gas natural contribuyó con 5.2% de los empleos, 6.3% de los salarios y 7.5% del producto interno bruto de Estados Unidos en 2007. El estado de Texas es, por mucho, el principal beneficiario.

Las 20 empresas con mayores ganancias durante 2009. Las ganancias están en miles de millones de dólares. Las corporaciones petroleras están marcadas en rojo. http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_companies_by_revenue.
Compañía Rubro Ganancias Empleados Matriz
1 Wal-Mart Ventas $408.21 2,150,000 Estados Unidos
2 Exxon Mobil Petróleo y gas $301.50 90,800 Estados Unidos
3 Shell Petróleo y gas $278.19 112,000 Holanda y GB
4 BP Petróleo y gas $246.14 97,600 GB
5 Saudi Aramco Petróleo y gas $233.30 54,441 Arabia Saudita
6 Toyota Automotriz $203.69 316,121 Japón
7 Japan Post Conglomerado $201.00 3,251 Japón
8 Sinopec Petróleo y gas $197.02 400,513 China
9 Total S.A. Petróleo y gas $189.19 111,401 Francia
10 State Grid Electricidad $184.56 1,502,000 China
11 Samsung Conglomerado $172.50 275,000 Corea
12 Chevron Petróleo y gas $167.40 61,533 Estados Unidos
13 ING Finanzas $164.39 115,000 Holanda
14 GE Conglomerado $156.78 307,000 Estados Unidos
15 ConocoPhillips Petróleo y gas $152.84 39,000 Estados Unidos
16 Volkswagen Automotriz $151.53 329,305 Alemania
17 PetroChina Petróleo y gas $149.30 464,000 China
18 Vitol Materiales $143.30 - Holanda y Suiza
19 Allianz Finanzas $140.29 167,193 Alemania
20 Assicurazioni Seguros $130.60 60,638 Italia

Es comprensible que las personas dependientes de la industria de los hidrocarburos vean con suspicacia el recorte de la misma. Son la base social natural de la poderosa minoría de codiciosos que acapara las ganancias de las grandes corporaciones petroleras. Esta ha movilizado sus cuantiosos recursos para bloquear cualquier iniciativa tendiente a limitar las emisiones de GEI, ya sea en las cámaras legislativas de Estados Unidos o en el marco de las Naciones Unidas (ver S. Goldenberg, The Guardian, agosto 14 2009). Con este fin emplea políticos y medios de difusión, como el infame Fox News, que con argumentos falaces intentan desacreditar la ciencia que hay detrás del cambio climático.

La temperatura del planeta seguirá en aumento si prevalecen los mezquinos intereses de esta peligrosa coalición conservadora. Un aumento de menos de un grado bastó para producir un desastre colosal en Rusia. ¿Qué puede suceder si la temperatura planetaria aumenta otros dos grados? ¿Puede imaginar como sería un mes en el valle de Mexicali si la temperatura rondara los 55 o 60 grados centígrados, o el efecto que dos años de sequía tendría en los exiguos mantos acuíferos que abastecen Ensenada, o el futuro de los bosques de Baja California tras una temporada de incendios en las sierras de Juárez y San Pedro Mártir? Estos no son peligros imaginarios, pues nos esperan años mucho más tórridos que el que recién dejamos atrás.

Posteado por: jbohigas | diciembre 1, 2010

Deforestación y cambio climático

Mediante la fotosíntesis, plantas, algas y algunas bacterias, consumen bióxido de carbono para elaborar el azúcar que utilizan para crecer y reproducirse. Si hay suficiente luz y agua, la fotosíntesis usa un kilo de bióxido de carbono para producir casi 700 gramos de azúcar. Arrasando plantas, la deforestación afecta el clima eliminando a un importante consumidor de bióxido de carbono que, como bien se sabe, es el gas que más abona al calentamiento global.

Al contabilizar las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero (GEI), usualmente se hace una distinción entre las que resultan por cambios en el uso del suelo, esencialmente deforestación y degradación de bosques, y las producidas por todas las demás actividades humanas, entre las que predominan transporte y generación de energía eléctrica.

2005. Emisiones totales de CO2, CH4, N2O, PFCs, HFCs, SF6 en millones de toneladas, sin incluir cambios en el uso de suelo (SIN USO) y emisiones de CO2 contando solamente cambios en el uso de suelo (SOLO USO). World Resources Institute.
País SIN USO País SOLO USO
China 7,242.1 19.2% Brasil 1,830.0 34.0%
Estados Unidos 6,900.9 18.3% Indonesia 1,459.0 27.1%
Rusia 1939.6 5.1% Venezuela 187.0 3.5%
India 1865.0 4.9% R.D.Congo 176.0 3.3%
Japón 1,349.2 3.6% Nigeria 158.0 2.9%
Brasil 1,010.5 2.7% Myanmar 158.0 2.9%
Alemania 977.5 2.6% Malasia 139.0 2.6%
Canadá 741.8 2.0% Bolivia 139.0 2.6%
Gran Bretaña 642.2 1.7% Zambia 106.0 2.0%
México 631.0 1.7% Cambodia 84.0 1.6%
Indonesia 576.5 1.5% Ecuador 84.0 1.6%
Iran 568.1 1.5% Camerun 70.0 1.3%
Corea del Sur 567.8 1.5% Perú 70.0 1.3%
Italia 565.6 1.5% Filipinas 70.0 1.3%
Australia 560.6 1.5% Canadá 64.5 1.2%

Cerca del 10% de las emisiones globales son debidas a la deforestación de extensos territorios que, hasta hace poco, no habían sido explotados por la humanidad, como las selvas de América, Asia y África. La mayor parte de éstas regiones está ubicada en países con altos índices de pobreza, como Brasil e Indonesia. Las tres cuartas partes de la deforestación y degradación de bosques que actualmente ocurre en el planeta, se está produciendo en éstas dos naciones. En Europa, China, India o Estados Unidos, quedan pocos lugares que no hayan sido tocados, razón por la que éstos continentes y países hoy en día casi no contribuyen a las emisiones de GEI debidas a deforestación.

Las emisiones de GEI ocasionadas por la deforestación de nuestro territorio, son una pequeña parte de las emisiones globales producidas por este motivo, 50.6 millones de toneladas en 2005 o 1.1% del total, pero una fracción apreciable de todas las emisiones nacionales (7.3% en 2005). Es por ello que el combate a la deforestación debe ser uno de los ejes para combatir el cambio climático en México. Mas aun, es la principal herramienta para preservar la biodiversidad, nuestro más frágil recurso natural.

Reconociendo el impacto negativo que la deforestación tiene en el cambio climático y en la biodiversidad, así como la escasez de capital de los países en donde está ocurriendo, en septiembre 2008 Naciones Unidas empezó un programa de reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques (REDD+, www.un-redd.org/), para “motivar a los países en desarrollo … a proteger los recursos forestales, mejorar su gestión y utilizarlos debidamente para contribuir a la lucha global contra el cambio climático”.

Incluyendo México, apenas se han inscrito 26 países en este programa. Doce recibieron 51.4 millones de dólares para preservar sus bosques. Solo Noruega y Dinamarca han aportado recursos (84 y 8 millones de dólares respectivamente), pero los organizadores son optimistas y creen que las aportaciones anuales, públicas y privadas, pueden llegar a 30 mil millones de dólares. Basan su optimismo en que la lucha contra la deforestación, seguida por una intensa reforestación, es la manera más económica para desacelerar, aunque no lo suficiente, las emisiones globales de GEI y la extinción de las especies. Adicionalmente, hacen notar que el programa REDD+  beneficia a toda la humanidad transfiriendo fondos de las naciones ricas a las pobres.

Parece probable que, en el mejor de los casos, el único resultado positivo de la cumbre climática de Cancún, la COP16, será una ampliación sustancial del número de naciones e instituciones que participen y financien la batalla contra la deforestación.

Una vez mas quedará sin resolver la parte medular y más difícil del problema, reducir el otro 90% de las emisiones de GEI. Cerca del 40% de estas emisiones, producidas principalmente por generación eléctrica y transporte, provienen de China y Estados Unidos.

La reticencia de China obedece a una legítima aspiración a mejorar las condiciones de vida de la mayor parte de su población. A pesar de ello, China está realizando grandes inversiones para mejorar su infraestructura eléctrica y desde hace tiempo duplica anualmente la cantidad de electricidad producida por energía eólica. En 2009, China invirtió 34.6 mil millones de dólares en energía limpia, 16% menos que toda Europa y casi el doble que Estados Unidos (R. Stone, 2010, Science 330, 305).

Estados Unidos alega que un acuerdo es imposible mientras las naciones pobres se nieguen a implementar un proyecto riguroso para supervisar, reportar y verificar sus emisiones de GEI. Se antoja insuficiente esta justificación, considerando la resistencia de la mayor parte de los estadounidenses a limitar sus exagerados hábitos de consumo y la presión que ejercen, por ejemplo, las grandes corporaciones petroleras para bloquear cualquier medida contraria a sus intereses financieros, como lo acaban de intentar – sin éxito – en California (San Diego Union Tribune, Editorial, 28 Noviembre 2010).

El problema climático es universal, pero su solución depende principalmente de la sabiduría y voluntad del pueblo de Estados Unidos y de sus líderes. Mas vale que asuman pronto su responsabilidad en el calentamiento del planeta, porque de lo contrario será demasiado tarde para ellos y para nosotros.


Posteado por: jbohigas | noviembre 22, 2010

Cambio climático en Cancún

Reunión sobre cambio climático en Cancún

El  lunes 29 de noviembre, dará inicio en Cancún (http://cc2010.mx/es/) una reunión más que las Naciones Unidas organiza para atender el problema del cambio climático. La meta es alcanzar acuerdos para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero (en adelante, GEI).

La primera de estas reuniones se celebró en Japón en  diciembre de 1997 (http://unfccc.int/cop3/). Asistieron 1500 delegados de 165 países y 3700 observadores acreditados. Ésta reunión produjo el Protocolo de Kyoto, un acuerdo que persigue estabilizar la concentración atmosférica de GEI, para prevenir los peores efectos del calentamiento global.

El protocolo obliga a los países más industrializados – Australia, Canadá, Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, Turquía y  35 naciones europeas – a reducir sus emisiones anuales de GEI, de tal modo que en 2012 sean 5% menores de lo que fueron en 1990. El acuerdo ha sido ratificado por 193 países. Sólo persiste el rechazo de Estados Unidos, en aquel entonces el principal emisor de GEI.

En 19 de esos países, las emisiones de GEI se redujeron aun más de lo que exigía el Protocolo de Kyoto, pero en la mayor parte de estas naciones, entre otras Rusia, fue como resultado de una grave crisis económica.

Variación de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero en Rusia, Checoslovaquia y Polonia.

Los únicos países donde deliberadamente redujeron las emisiones de GEI para alcanzar las metas fijadas en el Protocolo de Kyoto fueron Alemania, Finlandia, Francia, Gran Bretaña y Noruega (entre  -10 y -30%).

Variación de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero en Alemania, Francia y Gran Bretaña.

En otras naciones, como Japón y Dinamarca, hubo pocas variaciones.

Variación de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero en Dinamarca, Italia y Japón.

En otros países, como Australia y Nueva Zelanda, las emisiones se incrementaron entre 35 y 100%, mientras que en Estados Unidos, la única nación sin ratificar el Protocolo de Kyoto, las emisiones de GEI aumentaron 15% entre 1990 y 2008. Tomando en cuenta que, hasta hace un par de años, este país era el principal productor de GEI, este incremento ha tenido un impacto muy negativo en el futuro climático de nuestro planeta.

Variación de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero en Canadá, España y Estados Unidos.

El Protocolo de Kyoto reconoce que la mayor parte de las emisiones de GEI que se han acumulado en la atmósfera provienen del grupo de países al que compromete. Por esta razón, excluye a naciones con muy bajo desarrollo económico y social aunque, desde 1990, había algunas que ya eran grandes emisores de GEI, como China e India. Como se puede ver en la siguiente tabla, 6 de los países no obligados por el Protocolo de Kyoto ya estaban entre los 15 grandes emisores de GEI en 2005, si bien es cierto que, excepto por Brasil, sus emisiones por habitante eran comparativamente bajas. México ocupaba el décimo sitio en cuanto a emisiones totales y el lugar 80 en lo que se refiere a emisiones por habitante.

2005. Emisiones totales de CO2, CH4, N2O, PFCs, HFCs, SF6 en millones de toneladas (MtGEI) y millones de toneladas por habitante (MTGEI/hab). Incluye cambios de uso de suelo. World Resources Institute.
País MtGEI Lugar % Total MtGEI/hab Lugar
China 7,217.7 1 16.36% 5.5 93
Estados Unidos 6,948.2 2 15.74% 23.5 11
Brasil 2,856.2 3 6.47% 15.3 21
Indonesia 2,045.3 4 4.63% 9.3 57
Rusia 2,020.7 5 4.58% 14.1 26
India 1,876.6 6 4.25% 1.7 154
Japón 1,397.4 7 3.17% 10.9 45
Alemania 1,002.7 8 2.27% 12.2 39
Canadá 808.2 9 1.83% 25 10
México 694.0 10 1.57% 6.7 80
Gran Bretaña 685.0 11 1.55% 11.4 43
Corea del Sur 609.2 12 1.38% 12.7 34
Italia 581.5 13 1.32% 9.9 52
Francia 573.5 14 1.30% 9.4 55
Australia 569.9 15 1.29% 27.9 9


Como se puede ver de la anterior figura, a partir de 2002 se aceleraron peligrosamente las emisiones globales de GEI. De continuar esta tendencia, los modelos climáticos predicen que, a fines de siglo en Baja California, la temperatura aumentará otros 5 grados y las precipitaciones pluviales se reducirán en 40% (siguientes 2 figuras).


Si no disminuyen lo más pronto posible las emisiones de gases invernadero, Baja California y la mayor parte del planeta podrían dejar de ser habitables a fines de este siglo.

El Protocolo de Kyoto expira en dos años. Urge elaborar un nuevo acuerdo, posiblemente más estricto, en el que participen todos los países industrializados y al que se comprometan tanto Estados Unidos como  China, Brasil, Indonesia, India y México, las naciones pobres con mayores emisiones.

Había pocas esperanzas de lograr un acuerdo cuando el gobierno de Estados Unidos estaba a cargo de George Bush y demás políticos, ideólogos y empresarios conservadores. La llegada de Barack Obama a la presidencia prometía un cambio y se esperaba que en la reunión celebrada en Copenhagen en diciembre 2009, se iban a sentar las bases para un acuerdo que eliminara el inminente peligro del calentamiento global. Asistieron 120 cabezas de estado, 10,500 delegados, 13,500 observadores y 3000 periodistas. Pero faltó voluntad, inteligencia y responsabilidad, en particular entre la mayoría de los senadores y diputados estadounidenses que rechazaron toda iniciativa destinada a reducir las emisiones. Sin compromisos claros por parte de Estados Unidos, era imposible esperar cualquier cosa de China. La cumbre climática de Copenhagen fracasó y, desde entonces, cunde el desánimo y el conformismo, como se puede ver de la caricatura.

La próxima reunión climática empezará en Cancún el 29 de noviembre. En lo que concierne al problema del calentamiento global, las expectativas son casi nulas gracias al reciente triunfo electoral de los grupos más conservadores de Estados Unidos y la crisis económica de la que parece que estamos saliendo. Pero para propietarios y trabajadores de servicios turísticos, las expectativas no pueden ser mejores. Es probable que los miles de asistentes a la reunión no concluyan un acuerdo climático, pero seguramente gastarán muchos dólares en los hoteles, restoranes, bares, centros de diversión y lupanares de la ciudad. Es posible que, sin quererlo, Cancún sea el marco más representativo de este evento: un fracaso para el medio ambiente, pero un triunfo para la codicia. Ojala y no sea cierto.


Posteado por: jbohigas | noviembre 10, 2010

Cosechando agua de la niebla

Adaptado de Out of the mist, Gaia Vince, Science 5 November 2010:
Vol. 330. no. 6005, pp. 750 – 751. Gaia Vince escribe sobre temas ambientalistas y del mundo en desarrollo en wanderinggaia.com

Comunidades peruanas apuestan a que algún día saciarán su sed gracias a un bosque de niebla

LIMA—En una duna de arena a las afueras de esta ciudad, los habitantes de un barrio pobre están tratando de crear un bosque. La costa peruana es una de las regiones mas áridas del planeta – Lima apenas recibe 15 milímetros de agua al año. Pero la idea de crear un bosque no es tan descabellada, ya que éstas colinas estaban arboladas antes de que llegaran los europeos.

Javier Torres Luna tiene la esperanza de reforestar las dunas sobre las que está construida su casa y darle una solución a largo plazo a un problema urgente: en su comunidad no hay agua para servicios sanitarios, beber o lavarse. Ciertamente no hay agua para regar árboles.

Pero la solución está literalmente en el aire.

No es que no haya agua en Lima; lo que no hay es lluvia. Entre mayo y noviembre la helada corriente de Humboldt enfría la capa de aire húmedo que viene del Océano Pacífico, impidiendo que llueva a lo largo de la costa. Se crea una capa de inversión térmica que atrapa las emisiones de la ciudad y la niebla que viene del océano.

Desde hace un par de años, Luna y sus vecinos han estado levantando unas redes de 4 metros de altura en lo alto de las dunas, para cosechar el agua que tiene el aire húmedo. Usan el agua para irrigar retoños de árboles, que en 4 años podrán capturar el líquido por sí solos, creando un microclima hidrológico autosustentable.

Redes para la neblina. Estas grandes redes plásticas ubicadas en la parte alta de las colinas, atrapan la humedad de la niebla marina para darle agua a Lima, donde rara vez llueve.

Para enfrentar la cada vez más aguda crisis de agua, Luna y otros peruanos la cosechan de la niebla y pintan montañas. Perú está perdiendo sus principales fuentes de agua, los glaciares andinos, y el gobierno lucha por encontrar soluciones, particularmente para la ciudad de Lima. Elizabeth Silvestre, directora científica del Servicio Meteorológico e Hidrológico Nacional en Lima, afirma que “las redes de niebla son una idea extremadamente útil” y que “van a tener que usar, cada vez más, técnicas adaptivas como ésta, dado que la escasez de agua es un tema cada vez más apremiante”.

Medidas desesperadas. Campesinos peruanos pintando la ladera de una montaña a una altura de 4500 metros, con la intención de conservarla fría. Planean que el agua se congele al irse escurriendo por la ladera blanqueada, para así reconstruir el glaciar. Ya están observando formación de hielo, pero el proyecto ha sido recibido con gran escepticismo.

Una ciudad sedienta

Después de El Cairo, Lima es la ciudad más grande situada en el desierto. Su suministro de agua y electricidad depende íntegramente del Río Rímac, que tiene fuertes variaciones estacionales y frecuentemente es afectado por sequías. Hace 40 años, el 90% del agua del Rímac venía de un glaciar. Las dos terceras partes del glaciar han desaparecido. La poca agua que le queda al río es de lluvias y está muy contaminada.

El cambio climático condena a los glaciares a ser cada día más pequeños. Al aumentar la temperatura se derrite el hielo y en vez de nieve cae lluvia que corre hacia abajo. El área que cubren los glaciares peruanos se redujo de 2000 a 1500 kilómetros cuadrados en solo 30 años. Esto representa cerca de 7 mil millones de metros cúbicos de agua, suficientes para abastecer Lima durante 10 años. Para colmo, también desaparecen los lagos que hay en la base de los glaciares, de los que dependen miles de campesinos.

Más del 80% de los peruanos vive en la franja costera desértica. Más de la mitad, 9 millones, tiene su hogar en Lima. Esta migración aumenta la presión sobre los recursos acuíferos de la ciudad.

Buena parte del problema es la ineficiencia de la agencia estatal encargada del abastecimiento de agua, que pierde 40% del líquido por robo o fugas. El agua llega a faltar hasta en las barrios ricos de Lima.

Pero el problema es terrible en los 1800 tugurios que albergan a 2 millones de personas. Pueden pasar varias décadas antes de que se conecten a la red de abastecimiento. Mientras tanto, contratan pipas privadas que cuestan 10 veces lo que el agua que entrega la ciudad, según dice Abel Cruz, presidente de la asociación Peruanos Sin Agua. No hay control sobre estas pipas, que “entregan agua barata y contaminada que nos enferma”. La disentería tiene una incidencia muy alta en los tugurios.

Agua del aire

Luna y sus vecinos se hartaron de esperar ayuda de la ciudad. La recibieron de una organización altruista alemana, Alimón, que les ayudó a construir reservorios, tanques de depósito y redes colectoras de humedad. El agua se condensa cuando la niebla se topa con estas redes. Durante la temporada soleada pueden pasar semanas sin que se condense una sola gota. Pero la neblina es espesa entre mayo y noviembre, cuando han llegado a capturar 590 litros de agua en un día.

Reforestación urbana. Los residentes de este barrio popular tienen la esperanza de reforestar la colina que está sobre sus casas usando el agua que trae la neblina.

El agua baja por gravedad a los tanques de almacenamiento, después de haber irrigado los retoños. Es suficiente para el vivero, pero no para las necesidades diarias de la población, ya que solo da de 10 a 15 litros por persona. Llegará con mayor abundancia cuando vuelva a crecer el bosque de niebla.

No es nueva la idea de cosechar la niebla. Todas las culturas han explotado la capacidad de los árboles para condensar y capturar el agua que trae la niebla. Por ejemplo, los primeros pobladores de las islas Canarias construían embudos en la base de los árboles.

Kai Tiedemann, biólogo que trabaja para Alimón, pasó una década midiendo la capacidad que tienen los árboles para capturar niebla. Encontró que los mejores colectores son árboles con hojas afiladas que cuelgan verticalmente.

Los secoyas californianos están muy bien adaptados para cosechar agua de niebla. Crean una barrera física que intercepta la niebla y condensa la humedad, generando un ciclo hidrológico local con el que satisfacen la mayor parte de sus requerimientos de agua, así como los de los pastos y arbustos que están a sus pies. El agua sobrante va al subsuelo, para llenar pozos y riachuelos que la gente puede usar.

Carlos Darwin ayudó a que la desértica isla Ascensión fuera habitable, forestando una colina con retoños traídos de los jardines botánicos de Londres. Al cabo de 20 años había agua suficiente para producir alimento para cientos de soldados. Esta experiencia demuestra que es posible crear un ecosistema hidrológicamente sustentable en un par de décadas, algo que a la naturaleza puede tomarle millones de años.

Tiedemann y Anne Lummerich decidieron probar esta experiencia en los arenales de Lima. Seleccionaron una especie nativa, tara o  Caesalpinia spinosa, por su gran capacidad para cosechar agua de niebla y por su valor comercial, ya que del fruto de la tara produce un ácido que se usa en llantas, pieles y medicinas.

Hay otras organizaciones interesadas en cosechar niebla.  Por ejemplo FogQuest (ver www.fogquest.org/), una organización altruista canadiense que ha instalado sus redes colectoras en Chile, Namibia, Omán y Guatemala, entre otros sitios. Estas organizaciones se han reunido en varias ocasiones (ver www.fogconference.org/). En Julio de 2010 celebraron su quinto congreso para intercambiar información, discutir experiencias y confrontar nuevos diseños de redes colectoras de agua de niebla.

La cosecha de agua de niebla es apenas suficiente para que pequeñas comunidades tengan para beber, lavar y regar algunas plantas. El consumo de agua se dispara de 45 a cientos de litros diarios por persona, cuando las comunidades crecen, se diversifican y vuelven mas sofisticadas. Es claro que la cosecha de agua de niebla no es la tecnología que vaya a resolver por si sola los problemas de agua de Lima.

Mas aun, no en todos los sitios hay neblina, ni hay neblina a todas horas y no en todos los sitios son adecuadas las condiciones para que funcionen las redes. Para que operen a máxima eficiencia, en la costa de Chile y Perú tienen que atajar el viento en sitios que están de 5 a 10 kilómetros de la costa y 500 a 700 metros de altura.

El cambio climático introduce incertidumbres adicionales. La neblina es mayor cuando a las costas de Perú llega el fenómeno de calentamiento oceánico conocido como El Niño. Se espera que El Niño se intensifique con el calentamiento global, pero no se ha podido establecer con certeza si aumentará o no la cosecha de agua de neblina. Por lo pronto se espera que empeore, ya que las gotas de la niebla son más pequeñas y difíciles de capturar cuando el aire es caliente. Más aun, el aire húmedo puede pasar por encima de las redes si es demasiado caliente.

Posteado por: jbohigas | noviembre 3, 2010

Del plato a la basura

Según un estudio basado en datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Kantor y Lipton, Food Rev. 1997, Vol. 20, p. 2), en 1995 los norteamericanos tiraron a la basura mas de la cuarta parte de la comida que llegó a su plato (¡y aun así hay muchos gordos!). Si el porcentaje no ha cambiado, este desperdicio daría de comer muy abundantemente a cerca de 80 millones de personas. Paradójicamente, el US Census Bureau determinó que en 2009 había 44 millones de estadounidenses pobres (aunque un pobre en EU es un mexicano que vive bien, como lo constatan decenas de millones de migrantes).

Energía a la basura

Por otro lado, entre 8 y 16%  del consumo de energía en Estados Unidos en 2007 fue para producir, empacar, transportar, almacenar, vender y preparar alimentos (Cuéllar y Webber, Environ. Sci. Technol., 2010, Vol. 44, p.6464). De lo anterior resulta que el desperdicio de comida es equivalente a tirar a la basura entre 2 y 4% de la energía consumida en Estados Unidos, de 80 a 160 mil millones de kWh. Como referencia, en ese mismo año el consumo total de energía en México fue cercano a 200 mil millones de kWh. Dicho de otro modo, toda la economía mexicana es unas 2 veces mayor que la economía asociada a la producción y distribución de la comida que los estadounidenses tiraron al bote de basura.

Desperdicio y calentamiento global

En los EU la industria eléctrica emite alrededor de 600 gramos de gases de efecto invernadero por cada kWh que produce. Tomando esto en consideración, se puede estimar que cerca de 70 millones de toneladas de gases invernadero llegaron a la atmósfera luego de producirse la comida que la mayor parte del pueblo norteamericano tiró a la basura en 2007. Esta cantidad es una décima parte de todas las emisiones de gases invernadero producidas por nuestro país y casi 1% del volumen que habrá que recortar a nivel global para evitar que el calentamiento global sea catastrófico.

La comida que va a la basura no es el único desperdicio que contribuye innecesariamente al calentamiento global. Desperdicio y emisiones gratuitas de bióxido de carbono hay en las camionetas que transitan con un solo conductor (2.5 kilos de CO2 por litro de gasolina), en la comida que sobra, en los juguetes que no se usan, en la ropa que no se necesita (bastante mas que 10 kilos de por falda; vea www.patagonia.com/us/footprint/index.jsp), en las revistas chatarra (mas de 1 kilo por revista), en el televisor que se deja prendido (medio kilo por hora) o en el tiempo que pasamos papando moscas bajo la regadera (kilo y medio por litro de gas).

Hasta donde se, no se ha cuantificado la cantidad de gases invernadero que produce todo el desperdicio de los países y los hogares mas ricos del planeta. Pero nadie duda que debe ser una cantidad considerable, y que el abatimiento del consumo suntuario y el desperdicio es una de las maneras mas efectivas y socialmente menos costosas de combatir el calentamiento global.

¿Un nuevo paradigma de progreso y estatus social?

El exceso de consumo y desperdicio tiene costos reales mas altos que los nominales. Aunque paguemos lo mismo, a la sociedad y a nuestra descendencia le cuesta y le costará mucho más la comida que va a la basura que la que nos nutre o el décimo par de zapatos elegante que el que usamos rutinariamente. El despilfarro es costoso y cuestionable en términos sociales y morales. Pero también es peligroso. Cada exceso en el consumo, cada compra innecesaria, nos acerca mas a una catástrofe climática de la que ricos y pobres no podremos escapar. Uno de los ejes rectores de la estrategia de combate al cambio climático y conquista de un nivel de vida digno y satisfactorio, tendrá que ser la reducción del consumo superfluo y el desperdicio. Como parece imposible que los costos crecientes del consumo excesivo se reflejen en los precios, esta lucha se escenificará en la arena de la cultura y las ideas, ya que implica trastocar la definición ancestral de progreso y estatus social y, con ello, nuestra forma de comprender el significado de la felicidad.

Posteado por: jbohigas | octubre 25, 2010

Se oponen a puerto El Sauzal

Nota publicada en El Vigia, 20 octubre 2010

Puntos de oposición a expansión del puerto de El Sauzal

1. El puerto de Ensenada actualmente tiene una capacidad de carga de aproximadamente 300,000 TEUS y el Ing. Jáuregui en el Congreso de Ingeniería plantea la expansión a un máximo de 400,000 TEUS. En esta misma ponencia el Ing. Jáuregui presentó cifras de movimiento actual de contenedores donde especificó que para el 2010 se proyecta un total de 131,650 TEUs y para el 2009 se recibieron un total de 116,000 TEUs, lo cual indica que es aproximadamente el 43% para el 2010 y 38% para el 2009. En base a estos datos consideramos que no se justifica la expansión del puerto de El Sauzal.

2. El puerto de El Sauzal históricamente ha sido un puerto pesquero el cual no cuenta con las características de un puerto industrial, ya que está limitado en tierra por construcciones actuales (pesqueras y urbanas) y el calado no rebasa los 12m de profundidad. El aumento de calado de este puerto a su vez es una limitante ya que el sustrato es una mezcla de conglomerados, lutita consolidada y afloramientos de basalto.

3. La expansión del canal de Panamá va a ser completada en el 2014 con lo cual se va a duplicar la capacidad de carga de contenedores. A su vez el puerto de Lázaro Cárdenas cuenta con un flujo de TEUs en el 2010 de 427,000 y conexión ferroviaria a los estados unidos vía Tamaulipas. La idea de competir con estas dos obras de infraestructura son irreales siempre que no se tenga una vía ferroviaria la cual conecte a El Sauzal con USA.

4. Actualmente la única vía de comunicación entre Tijuana y La Paz es a través de la ciudad de Ensenada. En particular el tramo entre El Sauzal y Ensenada es un cuello de botella, además de ser ya en su mayoría zona urbana por la cual pasa todo el tráfico pesado. Si a esto sumamos el gran flujo de contenedores que se tiene planeado con la expansión del puerto de El Sauzal, eso va a causar grandes embotellamientos. El libramiento podría ser una buena opción pero este debe concluirse antes que comenzara la construcción de dicha expansión. Aunado a esto el flujo de contenedores hacia Tecate no es atractivo para la industria turístico-vinícola ya que de igual forma traerá como consecuencia mucho más tráfico en esta vialidad y contaminación.

5. La expansión del puerto se ubica viento arriba del poblado de El Sauzal y de Manchuria que a su vez estaría en las inmediaciones de una clínica de salud y escuelas primaria y secundaria. La contaminación que este puerto va a generar por consecuencia de utilización de Diesel va a afectar a los ciudadanos de El Sauzal de forma constante y por lo tanto traerá consecuencias de deterioro de salud. Por otro lado el uso de aerosoles y sand blast para remoción de pinturas por parte de los astilleros va a generar suspensión de partículas con contenido de plomo y otras sustancias tóxicas, las cuales son altamente nocivas para la salud.

6. Actualmente la planta de tratamiento del puerto a cargo de la API es sumamente ineficiente, la cual produce malos olores y contaminación nociva para la salud.
Existen registros de personas que han obtenido alergias al utilizar la playa al norte del puerto. Se considera que la expansión de este puerto traerá mucha mayor contaminación del agua por consecuencia de diesel, agua de lastre y descargas residuales y si ahora que es un puerto pequeño se encuentra en condiciones deplorables que nos garantiza que la API lo va a mantener en buen estado.

7. La contaminación del agua asociada al puerto no sólo va a afectar la salud humana sino también la marina. Esta zona es un sitio de desove de gronios, así como de crecimiento de especies pelágicas las cuales se van a ver deterioradas y con esto la biomasa de la zona.

8. La pesca ribereña es una actividad, aunque de pequeña escala, sumamente importante no solo para El Sauzal sino para la ciudad de Ensenada ya que de aquí provienen la mayor parte del pescado que consumimos los ensenadenses y los turistas. Esta zona es parte de una concesión de pesca ribereña la cual ha mostrado ser altamente productiva y con la expansión del puerto se va a ver drásticamente afectada.

9. La playa adyacente al puerto (conocida como Stacks) es la única playa de arena con la que cuenta El Sauzal y es utilizada diariamente de forma recreativa para pesca, convivios, nado, surf, correr y fútbol playero. Por otro lado esta playa también proporciona un sitio ideal para desove del Gronio el cual llega a la playa de Stacks una vez al año y este sitio seria eliminado en caso de que ocurra la expansión.

10. Como ciudadanos de El Sauzal nunca se nos pregunto una opinión sobre si esto es lo que queremos para nosotros, nuestros hijos y nuestra comunidad y creo que este es un punto clave para obtener el apoyo de los residentes. Definitivamente no estamos en contra del desarrollo sustentable pero consideramos que esto no es la mejor alternativa para el Sauzal. Este punto está avalado por aproximadamente 2500 firmas de residentes de El Sauzal en su mayoría. Hemos realizado juntas a la cual han asistido tanto ciudadanos de El Sauzal como de Manchuria donde no ha habido una persona la cual este de acuerdo con este proyecto.

11. Mediante falsas promesas se están recabando firmas de ciudadanos de la zona en donde se les dice que solamente serán contratados en el puerto de El Sauzal si firman una carta de apoyo a dicha expansión lo cual habla de un proyecto tendencioso y sin ética.

12. En un comunicado de prensa del Sr. Thompson del día 25 de Julio menciona que se gradúan 4000 estudiantes de la UABC y tienen que emigrar para encontrar trabajo y en el Manifiesto de Impacto Ambiental presentado por la API se menciona que se generaran 20 empleos altamente especializados. Por otro lado el plan maestro de este proyecto fue realizado por una empresa Norte Americana con el nombre de AEGIS Developments la cual perfectamente pudiera haberse realizado en México y así generar empleos como comenta el Sr. Thompson.

13. La zona norte de la Bahía de Ensenada y en particular la franja del Hotel
California a San Miguel cuenta con cinco de los siete puntos de surf de la localidad. La expansión del puerto en sus dos etapas va a eliminar tres de estos sitios y dejar contaminados a otros dos, quedando así solamente San Miguel y la Isla de Todos Santos para practicar este deporte (siendo esta última infactible para el sufista no profesional). Se calcula que Ensenada tiene un total de 300 surfistas constantes y con un solo sitio para practicar este deporte, esta actividad pasará de ser un placer a una actividad estresante e in factible. Mucha gente considera que el surf no es una actividad remunerable sin embargo una parte significativa de la economía de California está basada en este deporte.
Ensenada es la cuna del surf en México y se considera que este deporte impulsado correctamente pudiera traer un ingreso significativo a la localidad.

14. El plan maestro de la expansión del puerto contempla un espigón el cual se ubica (por coincidencia) justo al norte de la residencia del Sr. Thompson donde se va a generar una playa arenosa la cual podrá ser utilizada únicamente por unas cuantas personas. El Sr. Thompson en su nota de prensa del 25 de Julio comenta que depende de la gente el que este proyecto se haga o no sin embargo nadie de las personas con las que hemos hablado en Manchuria y El Sauzal hemos tenido ningún comunicado de la API ni del Sr. Thompson preguntando nuestra opinión.

Atentamente

Fernando Marvan y 2799 ciudadanos de El Sauzal.

 

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