Posteado por: jbb | octubre 18, 2010

Granjas eólicas, aves, ruido y estética

La energía eólica es una de las herramientas más importantes para sobrevivir a la amenaza del calentamiento global sin agravar las condiciones de vida de cientos de millones de personas. Pero nada es perfecto o gratuito, y esta no es una excepción. Las críticas más frecuentes son que los aerogeneradores son feos, ruidosos y peligrosos para las aves.

¿Cuestión de gustos?

Han cambiado mucho los aerogeneradores eléctricos desde que fueron por primera vez usados en 1895 (http://guidedtour.windpower.org/composite-188.htm). En ese año el profesor Poul la Cour iluminó la comunidad de Askov en Dinamarca, adaptando los molinos de viento que usaban para extraer agua y moler granos. Terminando el siglo pasado, la estructura de los aerogeneradores era más parecida a las torres de extracción de petróleo, con granjas de viento que recuerdan los campos petrolíferos del suroeste de Estados Unidos. Desde hace unos diez años los aerogeneradores son más esbeltos y potentes y, por lo mismo, están más espaciados. Hay gustos para todo. Los intransigentes seguramente detestan cualquier tipo de aerogenerador. Los nostálgicos amantes de la historia han de preferir el modelo más antiguo y algunos encontrarán excitantes las concentraciones de torres eólicas de hace unos años. A mi me gustan los nuevos diseños, e incluso creo que aportan belleza al paisaje natural. Pero no viviría en una granja eólica a menos que me pagaran, como en efecto sucede (un ejemplo italiano).

Dos aerogeneradores de prueba de Poul la Cour. Instituto Askov Folk, Askov, Dinamarca, 1897.

Granja eólica de finales del siglo XX (¿algun lugar de California?)

Aerogeneradores en Tocco da Casauria, Italia

Ruido. ¿Cuántos decibeles aguantas?

Boye Jensen Odsherred, presidente de una asociación opuesta a la industria eólica, declaró que la “gente está harta de ver que su propiedad se devalúe y no poder dormir debido al ruido que producen las grandes turbinas de viento” (Andrew Gilligan, The Sunday Telegraph, 12 Sept. 2010).

En 1994, el ruido de un aerogenerador a 40 y 350 metros de distancia era de unos 60 y 40 decibeles (dB; http://www.bwea.com/ref/noise.html). En una ciudad de tamaño regular el ruido de fondo es cercano a 80 dB, pero en el campo está entre 20 y 40 dB. Los aerogeneradores pueden parecerle muy silenciosos a un citadino, pero un campesino que viva a 350 o menos metros de una granja eólica, puede considerar que el ruido es intolerable. Mas aun, no es de extrañar que tenga problemas de sueño, ya que el nivel máximo de ruido que la medicina recomienda para dormir placidamente, va de 30 a 35 dB. Cabe apuntar que aun con las torres eólicas más modernas no hay forma de eliminar el ruido repetitivo del giro de las aspas.

Aves y murciélagos

El tema de las aves levanta pasiones. Incluso han sugerido que la industria eólica y los ornitólogos profesionales participan en una conspiración “anti-pájaros”, pero sus argumentos son pobres.

La tasa de mortandad de aves carnívoras (águilas, halcones y búhos) en granjas eólicas es muy variable. En un estudio encargado por la Comisión de Energía de California (“California guidelines for reducing impacts to birds and vats from wind energy development”, 2007. pdf, 6.9 MB), reportan que la mayor mortandad se dio en dos granjas, donde hubo 0.6 muertes anuales por mega watt instalado, pero que fue 20 veces menor en las otras 9 granjas estudiadas. Esta diferencia es en gran parte debida a que los sitios de mayor mortandad interfieren rutas migratorias o están cerca de zonas de anidamiento o de una región con una alta densidad de población de aves o murciélagos.

Si estos números fueran aplicables a Baja California, los proyectos “Aubanel” (de Cannon Power y Gamesa) y “Energía Sierra Juárez” (de Sempra Energy) podrían causar la muerte de unas 1500 aves carnívoras al año si no se toma ningún cuidado, o 75 en el mejor de los casos.

Una mala planeación puede resultar en una debacle ecológica, que se puede evitar conociendo con anticipación la distribución geográfica y los hábitos de las poblaciones de aves y murciélagos que habitan la región que circunda cada conjunto de torres de aerogeneradores, al mismo tiempo que se investiga el potencial eólico de la zona.

Hacer las cosas bien

Con respecto a lo existente, la energía eólica tiene incontables beneficios ecológicos a nivel global y regional, y su explotación es una medida impostergable para sobrevivir dignamente a la era del cambio climático. No hay modo de evitar que las granjas eólicas deterioren el paisaje, aumenten el nivel de ruido y maten aves y murciélagos, pero podemos lograr que el paisaje sufra poco, el ruido sea tolerable y la mortandad mínima, seleccionando rigurosamente las áreas que ocupen los aerogeneradores.

La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto “Energía Sierra Juárez” es para una superficie casi igual a la de Holanda. Dicen que quieren “evitar la segmentación del proyecto” y “estudiar los impactos ambientales” sobre toda el área general del proyecto. Esto tiene poco sentido. Por su naturaleza, los proyectos eólicos están fragmentados y su potencial energético e impactos ecológicos son regionalmente variables. A pesar de esta deficiencia básica, las autoridades ambientales mexicanas autorizaron este proyecto por 80 años.

En mi opinión, Sempra Energy no evita “la segmentación del proyecto” por razones ecológicas, sino para adueñarse de un solo golpe de la región de mayor riqueza eólica del noroeste de México.

Las energías renovables son el petróleo del futuro. Debemos manejarlas con sagacidad.

El gobernador de Baja California, Guadalupe Osuna Millán, dijo “Deja que traigan cientos, miles de turbinas” (Onell Soto, San Diego Union Tribune, mayo 20, 2010). Quizá si, pero bajo el control del estado mexicano, cuidando el medio ambiente, con participación de capital nacional, atendiendo el bienestar de los mexicanos y no entregando un cheque en blanco al primer postor. En suma, sí a la energía eólica, pero haciendo las cosas bien.

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Responses

  1. Hola Profesor Bohigas.
    Una felicitación por su excelente trabajo de difusión de la ciencia, y sobre todo por su empeño en la aplicabilidad de los resultados.
    Acabo de ver, en linea, su exposición en la tercera sesión del seminario sobre Impacto del Cambio Climático en la Frontera Norte de México, ocurrida el en Colef. La verdad me interesaría mucho tener una copia de su exposición, los datos que menciona (y que en el video no es posible seguir), son muy interesantes.
    En caso de que ya exista una versión oficial, un artículo o una publicación sobre lo que expuso le agradeceré mucho me lo haga saber para consultarle.
    Bueno me despido felicitándole además por la diversidad de su pensamiento y la curiosidad incansable que se filtra en su blog y en sus publicaciones.
    Un saludo.


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